AIAF: Génesis, Evolución, Vigencia y Desafíos. Discurso de Aquiles Arancibia Orrego

VII Encuentro de la Asociación Iberoamericana de Academias de Farmacia

Asunción 19-27 de Septiembre de 2017.

Asunción Paraguay

Quiero en primer lugar expresar mis agradecimientos a los organizadores de esta reunión por haberme encargado la honrosa tarea de decir algunas palabras en este hermoso acto con que inauguramos el Séptimo Encuentro Iberoamericano de Academias de Farmacia.

He aceptado esta misión con mucho agrado, alegría, modestia y entusiasmo porque pienso que ello me proporciona la oportunidad de hacer algunas reflexiones sobre las academias y la AIAF, esta organización tan querida, que nos convoca a esta asamblea que se ha convertido en un símbolo de los ideales, proyectos, aspiraciones, anhelos y visión de futuro de la profesión farmacéutica.

La generosa deferencia que ha tenido el Comité Organizador al encargarme este cometido, más que un reconocimiento a méritos personales, se inspira, con toda probabilidad, en la circunstancia de haber convocado, en mi calidad de Presidente de la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile, a las academias de Farmacia de España e Iberoamérica a participar en una actividad conjunta a la que denominamos Primer Encuentro Iberoamericano de Academias de Farmacia, que se llevó a cabo entre los días 7 y 9 de abril de 2005 en la ciudad de Valparaíso, Chile.

El Primer Encuentro se realizó dentro de un conjunto de actividades científico-profesionales programadas en colaboración con el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), la Universidad de Valparaíso – que inauguraba una ampliación de su planta física- al mismo tiempo que se llevaba a cabo el Tercer Curso Internacional de Biofarmacia, organizado por el ISP y nuestra Academia.

Respondieron a este llamado y concurrieron a esta reunión, de España, las reales academias Nacional, de Cataluña, de Galicia, de Murcia y la Iberoamericana, y de Iberoamérica las academias de Argentina, Brasil, México y Chile. Asistieron, asimismo, numerosos profesionales, entre los cuales recuerdo y destaco a Cosme de los Santos de Uruguay (QEPD) y Blas Vázquez y Andrés Amarilla del Paraguay.

El tema central propuesto para la reunión fue EL medicamento en un mundo globalizado: seguridad, eficacia y accesibilidad, el que fue discutido con amplitud y profundidad por los representantes de las diferentes academias durante las sesiones del programa científico.

Al convocar esta reunión como Primer Encuentro, estábamos manifestando de manera explícita, nuestra intención de que a partir de éste se establecieran versiones sucesivas para que permanecieran en el tiempo. Lo que fue acogido con entusiasmo en forma unánime por los participantes y quedó expresamente establecido en el documento que se suscribió al final de la reunión bajo el título de Declaración de Valparaíso.

La Declaración de Valparaíso, que la recordamos con legítimo orgullo, se ha convertido en el documento emblemático que se invoca como el acta fundacional de la AIAF.

En efecto, el documento expresa que: se acordó dar continuidad a estos encuentros y parece aconsejable establecer con carácter bienal este tipo de reuniones, así como fijar las estrategias y directrices para lograr dichos propósitos. Seguidamente se acuerda crear la Asociación Internacional de Academias de Farmacia (AIAF), cuyo nombre fue posteriormente cambiado por el de Asociación Iberoamericana de Academias de Farmacia, que corresponde con mayor propiedad a la naturaleza y característica de la Asociación.

Se ha señalado que los grandes procesos que vive una sociedad, aquellos que orientan su trayectoria, del mismo modo que las instituciones que perduran en el tiempo, no nacen de improviso. Las asociaciones humanas y las organizaciones y colectivos de personas se producen cuando se perciben algunas necesidades, con la ocurrencia de fenómenos sociales importantes, o porque existen antecedentes que indican consecuencias positivas luego de alguna experiencia realizada

Al finalizar los años noventa y entrar en el segundo milenio de nuestra era, se conjugaban varios de estos factores. Cercana estaba la fecha en que se había celebrado los quinientos años del descubrimiento de América, la globalización estaba en sus etapas primigenias, vivíamos un cambio de siglo y la humanidad se movía en pos de grandes acuerdos e interacciones.

En junio de 1996, la Real Academia de Farmacia de España, actualmente la Real Academia Nacional de Farmacia, conmemoraba el cincuentenario de su incorporación al Instituto de España y, dentro de los actos programados para su celebración organizaron las Jornadas Iberoamericanas de Ciencias Farmacéuticas. Tuvieron la gentileza y generosidad de invitar algunos miembros de las Academias de Sudamérica como disertantes en el programa científico elaborado para estos efectos. Tuve el honor, el privilegio y la satisfacción de participar en las jornadas en representación de la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile. Participaron asimismo, entre otros, los profesores Juan Claudio Sanahuja de la Academia Argentina, el profesor José Amiel de la Academia de Perú y el doctor Cosme de los Santos (QEPD) de Uruguay.

Fue en esa oportunidad en que se nos hizo presente, por primera vez, la conveniencia de efectuar eventos conjuntos de academias de Sudamérica y España, opinión en la que coincidimos todos los profesores sudamericanos. Allí nos hicimos el propósito de buscar una oportunidad propicia para hacerla efectiva. Hubo asimismo un fuerte respaldo para ello de parte de varios académicos españoles. Y muy especialmente del insigne profesor Ángel Santos Ruiz (QEPD) quien lo expresó lúcida y elocuentemente en su discurso.

EL profesor Juan Claudio Sanahuja ha relatado este hecho en una clara, y documentada presentación titulada La Asociación Iberoamericana de Academias de Farmacia. Su origen y génesis de los Encuentros, en el Tercer Encuentro de las Academias realizado en Buenos Aires en mayo de 2009. En el trabajo, el profesor Sanahuja se refiere al discurso del Dr. Santos Ruiz quien haciendo referencia al descubrimiento de América, que en aquellos años había cumplido medio milenio, don Ángel se expresó en términos que hoy parecen como proféticos” en vista de ello me atrevo a sugerir una mayor unión de nuestra “Academia” con las entidades semejantes de Iberoamérica, de las que ya existen y de las que se creen. Causas legítimas hay para tal proceder y continuaba Ejemplo acuciante son estas Jornadas… y más adelante agregaba, sus interacciones permitirán el intercambio de ideas y observaciones entre todas como un conjunto y cada una de ellas con sus particularidades”.

La Jornada Iberoamericana organizadas por la Real Academia Nacional de Farmacia de España y realizada en Madrid en el mes de junio de 1996 viene a ser precursora de estos encuentros que tuvieron su concreción y realidad oficial definitiva en Valparaíso, Chile.

El Primer Encuentro Iberoamericano de Academias de Farmacia ha tenido el mérito, a mi juicio, de institucionalizar el anhelo previamente existente, creando la Asociación Internacional de Academias de Farmacia (AIAF) al mismo tiempo que se aseguró su continuidad estableciendo un lapso fijo para la repetición de los eventos en forma alternativa en Europa e Iberoamérica.

Aun cuando la Academia de Murcia ofreció desde el principio ser sede de la próxima reunión, no se tomó una decisión en aquella oportunidad sobre cuál de las Academias se haría cargo de la organización.

Aprovechando la ocasión de que en Santiago de Chile estaba programada para los días 14 a 17 de diciembre de ese mismo año de 2005, la realización del décimo Congreso de la Federación Farmacéutica Sudamericana (FEFAS), y que en este Congreso participarían como conferencistas varios representantes de las Academias firmantes de la Declaración de Valparaíso, la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile convocó a una nueva reunión de la AIAF En esta ocasión, previa reunión y acuerdo de los representantes de las Academias de España, se determinó que “En el 2007 la sede del Segundo Encuentro será Madrid donde se radica la Real Academia Nacional de Farmacia de España. Esta Academia adquiere la responsabilidad de la organización para lo cual contará con la colaboración de todas las Academias que tienen sede en España.

En mayo de 2006, en mi calidad de Presidente del Foro Farmacéutico de las Américas, viajé a Ginebra para participar en la reunión del Consejo General de la FIP que se reúne anualmente durante el desarrollo de la Asamblea Mundial de Salud (OMS). Aprovechando mi estancia en Europaconcurrí a Madrid para reunirme con el Presidente del Colegio Nacional Farmacéutico de España, Dr. Juan Manuel Reol para conversar asuntos relativos a la celebración del Segundo Encuentro en Madrid, reunión a la que me acompañó el distinguido catedrático, Miembro de honor de la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile y gran amigo de Iberoamérica Benito del Castillo.

La periodicidad de los encuentros se ha respetado con rigurosidad por las Academias integrantes de AIAF. Habiéndose realizado Encuentros sucesivos en Madrid en 2007, en Buenos Aires en 2009, en Cartagena España en 2011, en Sao Paulo, Brasil en 2013, y en Barcelona en 2015.

Celebramos hoy la oportunidad de asistir a esta estupenda asamblea que se realiza dentro del Acto Inaugural del Séptimo Encuentro, cuya programación científica, reuniones de trabajo y social han sido preparadas con esmero y acuciosidad por los colegas paraguayos.

Las Academias son herederas de la tradición helénica. Su origen se encuentra en la escuela filosófica fundada por Platón, alrededor del 387 a.C. que se reunía en los jardines de Academos lugar llamado así, en honor del héroe mitológico. La Academia de Platón que continuaron algunos de sus discípulos funcionó con algunas interrupciones y fue clausurada por el emperador Justiniano en el 529.

Se ha señalado que La Academia como reunión de sabios y de artistas halla su mejor expresión en la Alejandría helenística del Museo y de la Biblioteca, durante la antigüedad y en el Medioevo, no deja de estar presente hasta en el mundo semita, judío y árabe.

Pero será Italia su verdadera nueva patria, allí durante el Renacimiento, florecieron las academias en la segunda mitad del siglo XV. En Florencia, Cosme de Médicis estableció en 1470 una nueva Academia platónica. Alfonso V fundó en Nápoles la Academia Pontaniana y, en 1498, se crearía en Roma, la Anticuaria, dedicada al cultivo de la arqueología.

Las conmociones políticas, con la caída del antiguo régimen, a fines del XVIII y principios del XIX, afectaron en general positivamente a las academias ya existentes o que iban a crearse y todas tomaron una mayor conciencia de su compromiso social.

Las Academias tienen una extensa tradición en la cultura occidental grecolatina, en el transcurso de la historia han logrando un elevado reconocimiento como instituciones que se dedican al cultivo de la excelencia del espíritu humano a través del fomento, desarrollo, y difusión de las ciencias y las artes. Con su labor han contribuido a crear una atmósfera intelectual con pensamiento crítico.

En la actualidad las Academias se han organizado como corporaciones en cuyos recintos se privilegia la labor reflexiva; presentan características especiales que las distinguen de otras sociedades y organizaciones vinculadas con el saber. Poseen una composición estable; sus miembros son vitalicios, son elegidos por sus pares sin sujeción a otros organismos o poderes externos; su trabajo lo desempeñan ad honorem, su actuar cuenta con el aval de sobresalientes trayectorias profesional y académica de sus miembros; no persiguen intereses corporativos o económicos Todo ello garantiza la independencia en sus, juicios, acuerdos y quehacer.

Las Academias se constituyen en un referente de la cultura mediante el reconocimiento a las personas que han destacado por su saber y su arte en los más diversos ámbitos.

La salud es un tema de interés transversal y universal, y es preocupación de las personas, las asociaciones y colectivos, los gobiernos y diversos organismos nacionales e internacionales por ser un aspecto fundamental de la calidad de vida. La salud es el ámbito natural para la acción de las Academias de Farmacia.

La existencia de AIAF ha tenido la virtud de vincular institucionalmente las Academias de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas de Latinoamérica y los países ibéricos de Europa lo que ha favorecido la comunicación, intercambio e interacción entre ellas.

Tareas fundamentales de las Academias de Farmacia en los tiempos actuales son promover el progreso y desarrollo de las ciencias farmacéuticas y afines y servir a la sociedad en materias de salud. En suma promover el progreso y desarrollo de la farmacia en pro del bienestar de la comunidad.

Sin el ánimo de realizar un análisis filosófico o sociológico de nuestra actualidad, para lo cual carezco de competencias, quisiera hacer algunos alcances sobre los tiempos que vivimos.

Nuestra sociedad occidental se ha tornado extremadamente compleja, el ritmo del desarrollo científico y tecnológico se ha hecho vertiginoso y nuevos descubrimientos e invenciones nos sorprenden cada día y nos proporcionan comodidades, facilitan la vida en muchos aspectos son bienvenidos y estupendos, pero también traen consigo riesgos por su empleo excesivo o con fines perversos.

Los medios de comunicación que disponemos, sin duda representan herramientas preciosas que nos facilitan la vida en una variedad de aspectos sin embargo se puede caer en lo que se ha denominado la alienación digital, que, a nuestro juicio, perturba la comunicación interpersonal y la actividad reflexiva silenciosa y sosegada, indispensables para el progreso humano.

Por otra parte pensadores contemporáneos han señalado que en la medida que la sociedad se vuelve más compleja crea conflictos donde se enfrentan intereses y convicciones divergentes por lo que nuestra sociedad occidental está obligada actualmente a inventar una civilización de compromiso.

Zigmunt Bauman (1925- 2017, fallecido hace poco, citado por Carlos Peña en artículo publicado recientemente, ha indicado que la vida actual no es la de la modernidad industrial, regimentada y predecible, con clases sociales, vínculos firmes y preferencias culturales que orientan casi toda la trayectoria vital, sino que la nuestra es una modernidad líquida: en ella las condiciones de la acción humana cambian antes que se consoliden en roles y hábitos determinados.

Zigmunt Bauman, describió con imaginación de sociólogo, sensibilidad de novelista y audacia de filósofo, las vicisitudes y características de la vida contemporánea y al hacerlo constató una multitud de sombras. Pero con un optimismo irredento, tuvo la convicción de que los seres humanos son seres esperanzados. Y éstos no enmudecen frente a lo que simplemente es y le piden cuentas a la realidad por no estar a la altura de sus esperanzas.

El Presidente del Instituto de Chile, que reúne en su seno a las academias nacionales, en un artículo reciente escribía:

Formar capacidad de considerar la riqueza que traen consigo las contradicciones, los altos niveles de incertidumbre y la conjunción de lo múltiple y lo diverso en el pensamiento y en la acción es uno de los principales desafíos del nuevo y complejo escenario de la cultura. Se hace necesario pasar de un pensamiento lineal a un pensamiento sistémico transversal, y abordar la sociedad contemporánea en tres dimensiones: la del pensamiento, la de la acción de personas y también de instituciones, y la vinculación con el conjunto de la ciudadanía”

En este tipo de reflexiones se encuentran los principales desafíos de nuestras academias: ser capaces de continuar siendo los recintos de excelencia del pensamiento y de la cultura en esta actualidad social compleja y cambiante.

Muchas gracias.

Asunción 19 de septiembre de 2017

Ver aqui el Informe VII Encuentro AIAF, Asunción 2017 AArabcibia